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EL UNIVERSO Y SUS COSAS
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PREFACIO

 

Esta obra tiene un ambicioso propósito: intentar reflexionar en forma sistemática sobre los temas más trascendentales de la realidad. En este discurrir, he procurado mantenerme en una escala relativamente abstracta, persiguiendo lo universal y lo necesario de las ideas en una permanente adecuación crítica con la realidad. Estos racionamientos han buscado ser sistemáticos en el sentido de recorrer por los aspectos que me han parecido ser los más relevantes de la realidad, superando en esta acción toda contradicción. Aunque los fundamentos de estas reflexiones provienen del conocimiento científico, este trabajo no es científico, pues no parte de hechos y datos empíricos, observables y verificables que ameritan señalar su origen mediante notas al pié, ni pretende investigar determinados fenómenos.

El filosofar emprendido intentó tanto entender el sentido último del universo y sus cosas como servirles de fundamento racional. Es posible apreciar que las pre­guntas concernientes a las últimas cuestiones surgen una y otra vez. También es posible constatar que, aunque se las demande, la ciencia moderna, por su naturaleza de remitirse a comprender íntimamente las relaciones de causa y efecto, no es capaz de responderlas, pues éstas discurren en una escala de distinta abstracción que el reflexionar filosófico. Estoy convencido que requerimos con urgencia serias y profundas respuestas a las pre­guntas concernientes a estas últimas cuestiones en un nuevo conocimiento totalizador y unificador, ya que la cultura contemporánea, que sepultó a la filosofía tradicional y desconfía de la ciencia, está sumida en el oscurantista relativismo del posmodernismo.

Más que dar vueltas entre los discursos contradictorios de los filósofos, he intentado una explicación y descripción de las consecuencias de una intuición que he tenido sobre qué son las cosas y el universo. Reflexionando sobre lo que existe, esta colección supone un emprendimiento que replantea todo tras lo que pienso es una renovada conceptualización de la realidad. Además, con una óptica filosófica, desea otorgar un coherente marco de referencia y una base de comprensión al crecientemente disperso y voluminoso cúmulo de información que provee el continuo desarrollo del conocimiento científico en su afán por explicar cómo funcionan las cosas. Replanteándolo todo hasta querer bosquejar un nuevo sistema filosófico, creo que un nombre apropiado para esta colección de diez libros podría ser simplemente El universo y sus cosas.

Los libros de esta obra se enumeran y titulan como sigue:

                Libro I, La materia y la energía, es una indagación filosófica sobre algunos de los principales problemas de la Física, tales como la materia, la energía, el cambio, las partículas fundamentales, el espacio-tiempo, el big bang, la forma y el tamaño del universo, la causa de la gravitación, agujeros negros, y llega a conclusiones inéditas.

Libro II, El fundamento de la Filosofía, analiza lo que relaciona y lo que separa a la Filosofía y a la Ciencia; expone la concepción histórica de la relación entre la idea y la realidad, la razón y el caos; critica a la filosofía tradicional en lo referente a la dualidad espíritu y materia que proviene de la antigua antinomia de lo uno y lo múltiple, y sienta nuevas bases para una metafísica a partir del conocimiento científico.

Libro III, La clave del universo, expone la esencia de la complementariedad de la fuerza y la estructura como el fundamento del universo y sus cosas, que es coextensiva del ser, y que es el tema tanto de la Ciencia como de la Filosofía, con lo que se supera toda contradicción entre ambas ramas del saber objetivo.

Libro IV, La llama de la mente, se remite a una teoría del conocimiento que identifica las funciones psicológicas del cerebro, en tanto estructura fisiológica, con generadores de estructuras psíquicas, siendo ambas estructuras propias de nuestro universo de materia y energía, y descubre que las imágenes y las ideas son estructuraciones en escalas superiores que parten de las sensaciones y las percepciones de nuestra experiencia.

Libro V, El pensamiento humano, desarrolla una nueva epistemología que busca descubrir los fundamentos del pensamiento abstracto y racional en las relaciones ontológicas y lógicas que efectúa la mente humana a partir de las cosas y sus relaciones causales.

Libro VI, La esencia de la vida, se refiere principalmente al reino animal, del cual el ser humano es un miembro pleno, en cuanto es una estructuración de la materia en una escala superior.

Libro VII, La decisión de ser, trata de una de las funciones de los animales, la efectividad, que específicamente en el ser humano se estructura como voluntad, que proviene de su actividad racional, que se manifiesta en su acción intencional, que es juzgada por la moral, la ética y la norma jurídica, y que confiere sustancia y sentido a su vida.

Libro VIII, La flecha de la vida, en las fronteras de la reflexión filosófica y aún más allá, intenta explicar la relación de lo humano con lo divino, la que comienza por la capacidad natural del ser humano para reconocer y alabar la existencia de lo divino, y la que termina en una invitación divina a una existencia en su gloria.

Libro IX, La forja del pueblo, analiza una filosofía política que parte del ser humano como un ser tanto social como excluyente para indicar que la máxima organización social debe estar en función de los superiores intereses de la persona humana, finalidad que se ve entorpecida por anteponer artificiosamente el derecho al goce individual a los derechos de la vida y la libertad.

Libro X, El dominio sobre la naturaleza, estudia el contradictorio esfuerzo humano de supervivencia y reproducción para conquistar y transformar su entorno a través de una asignación desequilibrada de recursos económicos, entre los cuales la tecnología, como creación de la mente humana, es una prolongación del cuerpo para reemplazar su esfuerzo, la demanda por capital es proporcional a la oferta de trabajo, y la naturaleza resulta demasiado limitada para las ilimitadas necesidades humanas que satisfacer.

 

- o -

 

En 1989, decidí comenzar a escribir mis apreciaciones sobre la realidad. No estando obligado por nadie, respondía más bien a una necesidad íntima y personal de poner orden a una cierta cantidad de ideas que por años habían estado dando vueltas en mi cabeza. Además he sido desde mi adolescencia un fiel seguidor del ideal aristotélico de conocer y buscar la verdad, aunque con ello se remezan los cimientos personales que sostienen una ansiada, pero falsa, seguridad. Como tal, he sido un lector regular de todo tipo de libros.

            A medida que expresaba mis ideas en forma escrita, iban surgiendo otras nuevas, las que iba escribiendo en el lugar correspondiente al tema al que se referían. Para ello el procesador de texto de mi computador personal ha resultado ser un instrumento muy útil. Con los años, al tiempo que las ideas iban madurando, el manuscrito original se fue engrosando, de modo que sus secciones se transformaban en capítulos y algunas agrupaciones de éstos en libros. Cada uno de los volúmenes aporta pinceladas especiales que pintan una misma realidad, la que resulta ser más compleja y misteriosa que la que nuestra positivista cultura contemporánea intenta retratar cuando supone que su última comprensión se reduciría a un mayor procesamiento y análisis de datos.

            A pesar de que he tenido una enorme satisfacción poder expresar por escrito las ideas que han venido surgiendo y ocupando mi mente, justificando en demasía el esfuerzo por redactarlas, es posible que estos libros puedan también concitar el interés de otras personas, servir de pauta para las propias interrogantes y puntos de partida de beneficiosas polémicas. Si este es el caso, he deseado para quien los llegase a leer un entendimiento lo más cercano posible de los fundamentos del universo y sus cosas. En este sentido mi esperanza es que una persona llegue a tener conciencia de que la realidad no se resuelve en el plano de la pura informática o de lo inmediato, sino que tiene dimensiones profundas y maravillosas que están abiertas a nuestro pensamiento a través de las relaciones ontológicas más abstractas que podamos efectuar.

            Del mismo modo, mi preocupación intelectual no se ha dirigido al “deber ser” de la ética, sino que al “qué es” y al “por qué es” de la realidad. La razón de ello es que creo que antes de expresar apasionados o hábiles discursos sobre cómo los semejantes debieran comportarse, una persona ganaría más acercándose humildemente a la realidad para intentar sondear sus misterios y derivar de allí algo de sabiduría, un bien tan escaso en nuestros días de pragmatismo, hedonismo, codicia y soberbia.

He puesto todo mi empeño en escribir los volúmenes que componen esta colección con la máxima claridad que me ha sido posible. He deseado que el estilo fuera propositivo, expositivo, descriptivo y explicativo, y muy lejano de un estilo argumentativo que discurre, muchas veces de modo estéril, sobre problemas no resueltos, tan característico de muchos libros de filosofía que se desenvuelven en torno a problemas semánticos. No puedo saber si lo he conseguido, y la razón para ello ha sido especialmente la naturaleza de mi objeto de reflexión, que es nada menos que el universo y sus cosas en su infinita inmensidad y complejidad, la que supera naturalmente todo entendimiento humano. He pretendido que los términos usados y sus significados hayan sido los cotidianos, omitiendo neologismos y palabras desconocidas. Creo que el nivel cultural que se pudiera esperar del lector sea el de una persona regularmente educada. Sólo quisiera pedirle una atención algo mayor de la que puede prestar a un escrito como una novela.

Deseo expresar mi reconocimiento y mis más vivos agradecimientos a mi esposa Isabel Tardío Orías. Sin su paciencia, apoyo moral y cariño esta obra no habría sido posible.

                                                                                                                    Patricio Valdés Marín